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EN BENITO JUÁREZ SE PONE VALOR A LOS “TIEMPOS VIEJOS”

Oscar “Cacho” Julianelli es un personaje importantísimo para la cultura juarense debido a su vasta producción como historiador y escritor. Pero su espíritu inquieto fue más allá y los tiempos de pandemia, lejos de detener su acción, lo llevaron a reinventarse.

En este camino es que, con el apoyo de su esposa y junto a su hijo, se encargaron de refaccionar una casa familiar cuya construcción data del año 1900 para convertirla en un museo. Así nació el nuevo Museo “Tiempos Viejos” que, pese a no estar aún inaugurado, espera ansioso abrir sus puertas para el disfrute de los habitantes de Juárez y para todos aquellos visitantes que quieran adentrarse en este viaje al pasado.

Pero, además, nuestro entrevistado ha editado recientemente el libro “Nuestros abuelos inmigrantes”, en el que narra las vivencias de los extranjeros que llegaron a estas tierras mediante un relato en formato de novela, abordando la historia de tres inmigrantes: un gallego, un italiano y un árabe. En su rol de escritor, Julianelli es autor de una decena de obras literarias, muchas de ellas fiel reflejo de la historia de Benito Juárez. Algunos de sus títulos son: “El tiempo de la pelota de tiento”, “La furia del malón”, “El nene gigante”, “Un alarido en el desierto”, “El pueblo de Don Mariano”, “Entre amigos y parroquianos”, “Hicieron historia” y “A pura nostalgia”.

Julianelli y sus obras

En cuanto al Museo, “Cacho” adelantó que allí se podrán apreciar distintos objetos que ha ido acumulando a lo largo de su vida: “Cuenta con cinco salas, la primera de ellas dedicada a la revista porque tenía acumulación de ellas y porque considero que la revista, con el tiempo y por estas cuestiones de la tecnología, van a desaparecer. La otra sala es muy personal porque hay un equipo de música viejo que yo tenía y una colección de discos muy antiguos, fotos de Juárez antiguas y una muestra de un fotógrafo que se llamó Enrique Vitar, hoy desaparecido, y que su hija me dio todas las fotos premiadas para ser expuestas”.

“Otra sala está dedicada al deporte. En mi juventud yo jugué en Juarense, equipo que inició el fútbol de Benito Juárez en 1905, y hay fotos propias y del Club, con formaciones de 1910 a 1960, también un homenaje a la pelota de tiento. En otra sala está recreada la farmacia con los frascos y algunos medicamentos que están conservados, desde que cerré la farmacia en 1995. Aquí hay también balanzas de precisión, cartelería, perfumes antiguos, propagandas, carteles de turno e incluso pude reconstruir el cartel luminoso que estaba en la calle. La farmacia se llamó “El Fénix”. La última sala recrea una pulpería, es el lugar más cálido de todos, con un mostrador viejo y un enrejado que construí. Hay fotografías, una réplica de una lanza pampa con una caña tacuara, sables que se encontraron en el Campo de San Antonio, donde se desarrolló el combate, y hay unos cuadros de un artista de Juárez, Ricardo Conte, que es alguien que dibuja muy bien y que es un orgullo para nosotros”.

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