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NECOCHEA: DOS ESCUELAS RURALES NOS CUENTAN SU HISTORIA

Trabajar en el campo es un placer, y hacerlo con los niños multiplica esta satisfacción. Ese sentimiento se magnifica cuando se tiene la oportunidad de estar en dos instituciones de este tipo, viviendo el recorrido diario de ida y vuelta con el marco de la naturaleza y compartiendo enseñanzas y aprendizajes. María Rojas es docente y directora de la E.P N.º 36 “Tierra del Fuego”, del Paraje La Lita, y de la E.P 39 “Pablo Hary”, en la Estancia La Galia. Ambos establecimientos pertenecen al Partido de Necochea y están conectados por la Ruta 86.

ESCUELA PRIMARIA 36 “TIERRA DEL FUEGO”

La directora cuenta que la Escuela N.º 36 se fundó el 19 de abril de 1954 y que en principio no estaba construido el edificio, sino que una docente de la zona era quien daba clases a unos niños en el almacén del Paraje La Lita, en donde está la curva. Ella narra que posteriormente, en el año 1967, Vialidad donó los terrenos en donde actualmente funciona la escuela: “Actualmente la escuela tiene dos salones, un S.U.M en la entrada, una cocina, dos baños y una dirección que se ha convertido en una biblioteca que, como generalmente se usaba para guardar sólo carpetas administrativas, se la transformó en biblioteca. También cuenta con un patio grande al aire libre, con un depósito y la casa del casero, en donde vive el Sr. García, que nos cuida la escuela”.

En cuanto a la matrícula, asisten unos 6 alumnos que comparten la modalidad de plurigrado, correspondiendo a 1º, 2º, 3º, 4º y 6º año. En este lugar, por otra parte, funciona el JIRIMM N.º 2, al que asisten en este ciclo 2021 unos 4 alumnos, todos de 3 años.

Con respecto a las iniciativas educativas/ institucionales, Rojas señala que desde las escuelas rurales de la zona tienen como proyecto el rescate de las historias de los parajes, sobre cómo se fueron conformando y cómo a veces se va desgranando la matrícula en las escuelas rurales. Aquellas, antiguamente tenían más alumnos por la presencia de familias en los campos de la zona aledaña o por el paso del tren. Historia por demás sabida, los cambios en la geografía poblacional, dados por las migraciones hacia las ciudades, han impactado negativamente en la matrícula escolar de muchas escuelas rurales.

ESCUELA PRIMARIA 39, LA GALIA

El Paraje La Galia recibe el nombre porque Ernesto Hary, que fue uno de los creadores del lugar, lo puso en honor a Pablo Hary, quien era su padre. La Galia se debe a que ellos eran de origen francés: “Ernesto se casó con una señora alemana, muy instruida, que de hecho escribió varios libros, y a ambos les interesaba mucho la educación de las personas que vivían en la zona. En la Estancia La Galia, paraje, hay galpones de trabajo, pero también distintas casas que eran para los empleados, iglesia, cementerio, una laguna artificial y la casa de los dueños” -cuenta- “El matrimonio estaba interesado por la educación y en aquel momento había 40 niños en edad escolar, que lo único que tenían para estudiar era la escuelita 43 de la estación San José. La señora empezó a enseñarles a los niños en una casa y poco a poco comenzaron a pensar en cómo mejorar esto y contrataron a un señor de Lobería que preparaba a los alumnos, quienes iban después a rendir a la escuelita de San José. Al tiempo, crearon la Escuela 39, le pusieron el nombre de Pablo Hary y construyeron el edificio”. Actualmente, en la Escuela 39, concurren tres alumnos.

En lo personal, Rojas afirma una y otra vez que elegiría siempre esta profesión que tanta gratificación le ha brindado. En esto rescata la vocación de trabajar con sus alumnos, la relación de fraternidad que se da con las familias y con la comunidad en general. Con respecto a las vivencias que se dan en la ruralidad, la directora expresa que “A los alumnos les encanta el encuentro con otros, porque no tienen mucha posibilidad de generar este vínculo social. En este sentido, la escuela es un punto de encuentro clave para el crecimiento y desarrollo personal. Una vez que uno se acostumbra a las escuelas rurales, más allá de lo que se piensa sobre el cansancio o los kilómetros, no lo cambia por nada. Se tiene otro tipo de vínculo con toda la comunidad educativa, porque es una matrícula reducida y es lo que hace que seamos una gran familia”.

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